martes, 20 de febrero de 2018
Solidaridad con el humorista Carlos Santiago
Comienzo la mañana leyendo que el pregón de Carlos Santiago ha ofendido muchisimo a las confesiones religiosas, especialmente la católica, pero tambien la musulmana y la judía.
Y ahora quieren ponerle una querella. Vamos, que están en plan ofendiditos.
Si tan poco le gustan los carnavales, ¿porqué van a escucharlos? Seria como si un ateo fuera a una iglesia a decir que no está de acuerdo con el contenido de la homilía, porque ofende su ateísmo. O que una nudista fuera a enseñar las tetas a una iglesia, porque no está de acuerdo con que haya que ir como ellos dicen.
A los agnósticos NOS OFENDE que nos planten en la puerta de casa el paso de una virgen, y nos digan que es la madre de dios, y reciten una letanía en la que traten de meterme con cucharón, EN LA PUERTA DE MI CASA, sus creencias mitológicas.
Las personas tienen derecho a no creer en Zeus, Cristo, Mahoma ni Baco. Y tienen derecho a creer, claro.
Si a la justicia española le pareció mal que Rita Maestre, atea y nudista, fuera a una homilía a decir que no le gustaba el contenido de la misma y a enseñar las tetas, y se le dijo, "si no eres creyente, no vayas a provocar", pues siguiendo el mismo criterio, los católicos no deberían ir a los carnavales a decir cómo deben ser estos.
O por plantearlo de otra manera, formulémonos algunas preguntas en términos genéricos:
Sea un colectivo con unas creencias X, que se manifiestan en determinadas fiestas y discursos.
Para ese colectivo,
1) ¿Tienen derecho a divulgar y hacer publicidad de sus creencias y sus discursos para que lo escuchen quienes no piensan igual? ¿O por el contrario prevalece el derecho de quienes no creen en esa idea, a que se les deje tranquilos?
2 ¿Tienen derecho a que se les deje practicar sus creencias en privado sin interferencias de quienes no tienen esa creencia? ¿O prevalece la libre admisión de cualquiera que quiera acceder a sus rituales, de tal forma que si no les gusta puedan atacarlo y censurarlo?
Pensemos una respuesta, y la respuesta que se de a esas cuestiones genéricas, se aplica a todas las ideas y creencias.
Si la respuesta a las preguntas (1) es "si, cualquiera puede divulgar sus creencias", para que así la iglesia pueda hacer proselitismo, entonces los humoristas del carnaval tambien pueden divulgar sus pregones. Si la respuesta es "no, el que piense algo que se lo calle", entonces que no me planten en la puerta de mi casa una virgen a las dos de la mañana del miercoles santo, que quiero dormir, leches.
Si la respuesta a las preguntas (2) es que "cualquiera tiene derecho a que no interfieran en sus creencias, no vayas si no te gusta", para así poder condenar a las "blasfemas", entonces los carnavaleros tienen derecho a que los creyentes acudan al carnaval a protestar. Y si la respuesta es "claro que cualquiera puede ir a donde se practique un ritual y criticarlo si no gusta", para así justificar la censura al carnaval, entonces Rita Maestre actuó bien enseñando las tetas en la capilla mitológica.
Pero claro, a la gente le gusta tener PRIVILEGIOS, y por eso este problema no se plantea en los términos genéricos que expongo. Se hace una distinción, y se dice que "no es lo mismo", que la religión es más importante, y entonces a las preguntas que hago, antes de contestar, se dice un "depende". Y ahí viene la contestacion del sistema:
A la pregunta 1): "Depende. Si es la la iglesia puede divulgar sus creencias, y los ateos NO TIENEN DERECHO a que se les deje tranquilos durmiendo en casa. Pero si es un humorista carnavalero, debe permanecer calladito, porque los creyentes tienen derecho a que no se les ataque sus creencias para estar tranquilos."
A la pregunta 2): "Depende. Si se trata de católicos, entonces tienen derecho a practicar misa sin ser molestados por una nudista blasfema. Pero si se trata de carnavaleros, entonces deben estar preparados para que vaya la inquisicion posmoderna a supervisarlo, y criticar lo que no sea de su gusto.
Y así es como se crean los privilegios. En España, la moral es de todo menos kantiana.
miércoles, 27 de diciembre de 2017
Comparativa Plataformas de edicion
Una de las consecuencias de haber empezado a escribir, es el tener que averiguar los pasos a dar para registrar y publicar tu libro. No voy en este post a dar una guia, pues de esas ya hay bastantes en internet. Lo que sí me he dado cuenta que no hay, y pretendo cubrir ese hueco, es una comparativa en forma de tabla con las principales características de cada plataforma.
En esta tabla comparo las plataformas KDP de Amazon, Bubok, Lulu, Create Space, Blurb, Ingram, Smash Words, Literanda, Lektu y Publiteca.
Hay dos plataformas que no he analizado en profundidad, pero que menciono: Kobo e Ibooks.
Cada plataforma tiene sus ventajas e inconvenientes, y corresponde a cada autor escoger la que más le gusta, o incluso otra que no figure en la tabla, claro está, pues hay más, e invito a investigar sobre ello. De hecho, en algunos casos no he conseguido encontrar toda la información sobre la plataforma,lo cual indico con interrogantes. La tabla está viva, e iré haciendo actualizaciones cuando haga cambios sustanciales. Es posible que haya cambios que no se vean reflejados, pues como es facil de comprender, no puedo estar pendiente de todas las plataformas para ver cuando alguna introduce algun cambio importante.
También recomiendo que esta tabla se use para, en función de los objetivos, hacer una preseleccion, y antes de firmar el contrato de edición, leer detenidamente las condiciones de la plataforma escogida. Esta es una tabla para filtrar y acelerar el proceso, no para decidir, pues este ultimo paso le corresponde al autor, y declino toda responsabilidad.
Si alguien detecta algún error grave, puede comentármelo bien por email bien mediante un comentario en este post.
Espero os sea de utilidad.
Saludos,
https://www.safecreative.org/work/1712275193149-tabla-comparativa-de-plataformas-de-edicion-de-ebooks
Regla para saber si un año es bisiesto o no
En una conversacion en el trabajo me he dado cuenta de que mucha gente no tiene claro cuando un año es bisiesto y cuando no. Lo cierto es que no es sencillo.
He hecho un pequeño diagrama de flujo con las decisiones que hay que tomar para determinar si un año es bisiesto o no, y aquí lo pongo.
Espero que os sea de utilidad.
Saludos,
jueves, 30 de noviembre de 2017
Spiriman, la lucha social y la mala suerte
He leido que a Spiriman lo están acusando de haber acosado a más de 80 mujeres. Y no puedo evitar pensar que hay que ver la mala suerte que tenemos en España: Cada vez que alguien encabeza una lucha social, o bien colabora con ETA, o con Corea del Norte, o es un acosador de mujeres.
Claro que igual... igual es que los periódicos mienten, y la noticia es mentira, y cada vez que alguien encabeza una lucha social, el sistema lo ataca para desprestigiarlo.
¿Ustedes qué creen?
domingo, 7 de mayo de 2017
Populismo y Demagogia
Tras las elecciones presidenciales de Francia de este mes de Mayo de 2017, entre Jean Marie Le Pen y Emmanuel Macron, no he podido evitar traer a colacion un articulo que forma parte de "Las Falacias que nos Rodean", y que reproduzco a continuación:
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Esta falacia podría pensarse que es tan sólo un distractor, y
de hecho lo es, pero es mucho más que un mero distractor. Es un insulto proferido con rabia por la casta
contra todo lo que se le pueda oponer, y tiene una serie de connotaciones que la
hacen merecedora de apartado específico.
No hay dos palabras más usadas en la actualidad política que
“populismo” y “demagogia”. Las palabras más usadas no son desempleo, corrupción,
emigrados, censura, puertas giratorias, rescate bancario o desahucios, no. Son
“populismo” y “demagogia”.
A estas alturas no hace falta que diga que si esto es así es
porque así interesa que sea. Primero, porque cuando se habla de esos conceptos,
no se habla de lo que ellos no quieren que se hable, como el desempleo o la
corrupción. Pero es que además, esas dos palabras son una etiqueta que sirven
para criminalizar todo lo que no interesa, o más específicamente, todas las
propuestas que, siquiera mínimamente, tratan de revertir o paralizar el
latrocinio que está sufriendo el pueblo.
-
Si los ciudadanos vamos a compartir las pérdidas
de los bancos, también queremos que se comparan los beneficios.
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Nooo, eso es demagógico y populista
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Las penas por corrupción política deberían
aumentarse, y no salir los culpables de la cárcel hasta devolver lo robado
-
Nooo, eso es demagógico y populista
* * *
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Habría que prohibir las puertas giratorias para
reducir la corrupción política
-
Nooo, eso es demagógico y populista
* * *
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Queremos poder autoconsumir nuestra propia
energía.
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Nooo, eso es demagógico y populista ILUSTRACIÓN 8
Todo aquello que se diga o proponga, y suponga una merma en
los privilegios de los castuzos, y todo aquello que sea una pequeña defensa del
patrimonio de las personas que aún no necesitan rebuscar en los contenedores y
pueden comer tres veces al día, todo eso es demagógico y populista. Si
perjudica a la casta, demagógico y populista. Cualquier medida de ahorro que
permite que tú te ahorres un euro que en un principio ibas a gastar en una
empresa del Ibex35, demagógica y populista. Si dificulta que un chorizo de
guante blanco robe mil millones de euros, demagógico y populista. Si molesta a los ladrones, es demagógico y
populista.
Relacionado con este hecho está el que, si nos guiamos por
los medios oficiales, la izquierda y la derecha no existen, sino tan sólo la
extrema derecha y la extrema izquierda, así como el centro. Por supuesto, a
todos los partidos que están en alguno de los dos supuestos extremos se les
califica como partidos populistas.
Personajes tan distintos como Hugo Chávez, Donald Trump, Marine
Le Pen, Varoufakis o Nigel Farage[1] reciben
el calificativo de populistas. Estos personajes son muy distintos, pero hay
algo que tienen en común. Sus propuestas, lleguen a buen puerto como en el caso
de Trump y Farage, fracasen como en el caso de Varoufakis y Le Pen, o se queden
a medias como en el de Hugo Chávez, son propuestas que perjudican al establishment
imperante. Unos atacan a la austeridad europea que sólo consigue que cada vez
haya más paro y la mano de obra sea más barata. Otro se opone al libre comercio
con China, la gran exportadora de mano de obra barata. Otro propone supeditar
el pago de la deuda a otras cuestiones más importantes como el que los seres
humanos coman tres veces al día. Alguno hay que pretende salirse del euro y
recuperar la soberanía monetaria.
Pero vamos a hacer un ejercicio de ser permeable a las
advertencias sobre los supuestos peligros de los que se nos advierte desde el
extremo centro. Admitamos que los
populismos son lo más peligroso que le puede pasar a un país. Más peligroso
que un paro desbocado, que perder la soberanía industrial y financiera, o que
la gente pase hambre. Admitamos el supuesto de que son más peligrosos que la
guerra. Si tan, tan peligrosos son los populismos, ¿entonces por qué el extremo
centro no rectifica sus políticas austericidas, para así evitar que la gente
vote a los populistas? De modo que en
aquellas ocasiones en los cuales la gente vota lo que hay que votar, y gana el
extremo centro por un 52% frente al 48% de los populismos, en ese caso la única
reacción que se puede contemplar en los impopulistas de extremo centro es que
descorchan una botella de champán para celebrar que tienen cuatro años por
delante para hacer exactamente lo mismo
que han estado haciendo, esas políticas que han llevado a un 48% de la
población a votar a los populismos,
sin rectificar ni cambiar absolutamente nada.
Eso ha pasado en Francia, donde ha estado a punto de ganar la “extrema derecha”
varias veces, y también en Austria en 2016 y en Holanda en 2017.
Luego, cuando al cabo de cuatro años se convocan de nuevo
elecciones, vuelven a alertar de los populismos, la gente vuelve a picar, y
ganan otra vez los impopulistas de extremo centro por un 51% frente a un 49% de
los populistas. Entonces vuelven a descorchar otra botella de champán y siguen
con sus mismas políticas de siempre otros cuatro años más. Por supuesto, de
nuevo, no rectifican absolutamente nada de sus políticas.
Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe, y
cuando en algún referéndum o elecciones, por un 51% gana la opción populista del Brexit, el populista de Trump, o los populistas de Syriza, los impopulistas
de extremo centro se llevan las manos a la cabeza, y se preguntan sorprendidos, “¿cómo ha sido posible que venzan los populismos?” No se lo
explican. Debe ser que aún le dura la resaca de las botellas de champán que
descorcharon para celebrar sus victorias anteriores. Muy potente debe ser ese
champán para provocar borracheras de cuatro años.
Volviendo otra vez sobre el supuesto de aceptar que la
derecha y la izquierda a secas no existen, y sólo existen los extremos, en el
fondo hay que reconocer que bien pudiera ser verdad.
Comencemos por la derecha. Dejando de lado si es lo correcto
o no, y de críticas tópicas, la derecha se supone que es el conjunto de
partidos y organizaciones que anteponen los intereses nacionales ante cualquier
otra consideración. Empresas nacionales, cultura nacional, historia nacional… España
lo primero. Desde luego, en España, parece que no hay ningún partido político
que quiera defender la industria nacional. No conozco ninguno que tenga, al
menos como concepto teórico en su programa electoral, la recuperación de la
industria. Textiles, jugueteras, acereras… Y no sólo recuperar la que se
perdió, o crear otras nuevas, sino al menos no fastidiar a la existente, a la
que aún sobrevive. No hay un partido de derechas que decida dejar de comprar a
los socios del ISIS, y acometa el objetivo de una España libre… libre de
petróleo. Santiago y cierra España. Cierra España con nuestro sol y nuestro
viento, dando trabajo a españoles gracias a la tecnología española con empresas
españolas que pagan impuestos en España y reparten dividendos a los ahorradores
españoles. No veo esa derecha. No existe.
Tampoco hay partidos que promuevan la divulgación de nuestra
cultura, y por cultura no me refiero
a torturar toros, me refiero a fomentar la lectura de Unamuno, de Pérez Galdós,
a hacer películas sobre Bécquer o sobre Góngora, series sobre Quevedo o Lope de
Vega o sobre Blas de Lezo. Todos hemos oído hablar de la derrota de Trafalgar,
pero ¿Quién ha oído hablar de la batalla del cabo de Santa María[2]? La
Historia española es ignorada, y se hace muy poco por promocionarla. La cultura
general cada vez es menos valorada. Hay que darle más importancia a artes como
la música, para que las orquestas sinfónicas que hay en España puedan nutrirse
de intérpretes españoles. Se debería dedicar presupuesto, contratando gente e
invirtiendo en material para poner a salvo los elementos culturales que día a
día se van deteriorando. Cuando queramos darnos cuenta, habremos perdido
nuestro patrimonio histórico. El pasado y la memoria se pierden más rápido de
lo que parece.
En resumen, que igual los impopulistas tienen razón, y sólo
hay extrema derecha, y no derecha a secas. Al menos en España.
Y ahora vamos con la izquierda. Procediendo igual que con la
derecha, y prescindiendo de ataques tópicos y sin entrar en si es lo bueno o
no, sino centrándonos en su definición para identificarla, se supone que para la
izquierda la clase trabajadora es lo importante y a ella debe supeditarse el
capital. Las fronteras son algo secundario. Según el nivel de profundidad al
que se aplique esta idea tendremos socialismo, comunismo o anarquismo, pero
todo ello es izquierda.
Sin embargo, la izquierda española anda en otras cosas. La
independencia de Cataluña (que no es otra cosa que crear una nueva frontera),
el lenguaje de género… todo eso son cuestiones accesorias. Lo prioritario es
aplicar políticas de creación de empleo, de devolución de derechos a los
ciudadanos, a los trabajadores, que es el pilar de la izquierda. Lo secundario
no debería ocupar mucho tiempo.
Respecto a la cuestión catalana, ¿Qué ganan los trabajadores
de una Cataluña independiente, con un PIB recortado por la corrupción autóctona
y con una sociedad civil catalana desmantelada y una clase trabajadora catalana
empobrecida, en comparación con la sociedad civil española desmantelada y una
clase trabajadora española empobrecida? Con la independencia, la izquierda no
consigue su objetivo, que es mejorar la clase trabajadora. Quienes consiguen su
objetivo son los nacionalistas catalanes.
Y con esto no digo que un territorio no tenga derecho a
plantear que pueda ser independiente. Digo que de la independencia de Cataluña
que se encarguen los nacionalistas, que para eso es su objetivo, y para eso
suelen ser de derechas, porque recordemos lo ya dicho, la defensa de las
identidades nacionales es el pilar de la derecha. La izquierda española yendo
de la mano de la derecha nacionalista de Cataluña es algo que me resulta
inexplicable, incoherente.
Para colmo si prospera una de las variantes de la
independencia, según la cual la Cataluña independiente bien podría terminar
siendo una monarquía, entonces eso ya directamente es un recochineo. Si esa
opción tuviera éxito, igual terminamos viendo pancartas con la hoz y el
martillo celebrando el nombramiento del primer monarca del Reino de Cataluña
con su correspondiente pancarta: “El Partido Comunista del Ampurdán[3], con
Artur I de Catalunya”.
Por otra parte, en aquellos casos en los que se pretenda
gestionar un partido que no sea ni de derechas ni de izquierdas, sino en el que
las personas puedan votar cada una de las opciones por separado, una viable
política asamblearia a gran escala, cosa que defiendo, entonces que se
promuevan votaciones donde todos los implicados puedan votar. Y en el caso de
la independencia de Cataluña todos los implicados son todos los españoles, es
algo así como un divorcio. Un matrimonio se divorcia si uno de los dos miembros
quiere disolverlo, no sólo si quiere irse el que tiene el privilegio de romper la unión. O mirándolo en sentido opuesto, el
matrimonio sigue adelante mientras los dos miembros así lo quieran.
Del mismo modo, España debe seguir unida mientras lo quieran
tanto Cataluña como el resto de España. Si se duda que esa unión deba seguir
adelante, por la existencia de indicios que inviten a pensar que una de las dos
partes no quieres seguir con la unión, entonces habrá que preguntarle a
Cataluña si quiere seguir unida al resto de España y también habrá que preguntar, y esto es lo que nadie
se atreve a decir, si el resto de España quiere seguir unida a Cataluña.
Porque igual sale en Cataluña que quieren seguir formando parte de España, y
que el resto de España no quiere seguir unida a Cataluña, y esto habría que
respetarlo, porque recordemos lo que dicen los nacionalistas catalanes, cosa
que comparto, el resultado de un referéndum hay que respetarlo, incluso aunque la democracia se equivoque.
En ese caso, aún con una mayoría de votos en Cataluña a favor de permanecer
unidos, la unión nacional se rompería. Esta opción es muy distinta a lo que
proponen los partidarios de la indivisibilidad de la nación, que dicen que
referéndum no, y si se convoca, debería ser en una única circunscripción
nacional, con cómputo global de ambas opciones.
Sé la respuesta estereotipo ante la propuesta que se hace en
estas líneas, y es que ese sistema no está bien porque “no se puede echar a
Cataluña como castigo o por odio”. Eso es doble moral o jugar con las palabras,
quien plantee la anterior objeción es que piensa que Cataluña puede independizarse, pero España no puede echarla. Eso recuerda a las aberrantes
leyes realmente machistas de épocas pasadas. El marido podía repudiar a la esposa, pero la esposa no
podía abandonar el hogar. No usemos
dos expresiones para un mismo fenómeno, que no es otro que la ruptura del país. Así pues, Referéndum
sobre la independencia de Cataluña ya. Referéndum
en toda España, eso sí. Y si una de las partes quiere decir adiós, pues se
disuelven los lazos históricos que han mantenido unidos a los territorios y
aquí paz y después gloria. Y partiendo de este condicionante, que los catalanes
decidan si quieren votar a partidos nacionalistas que están a favor de que se
produzca un referéndum, que de celebrarse se celebrará en toda España. Pero de
eso, insisto, que se encargue la derecha catalana, que para eso está. La
izquierda española y la catalana que se encarguen de defender los derechos de
los trabajadores españoles y catalanes.
Y aquellos partidos que pretendan no ser ni de izquierdas ni
de derechas, lo cual está bien porque implica el incremento del espectro
político, como son los partidos asamblearios, que se encarguen de defender un
modelo de participación donde en todos los asuntos de importancia puedan votar
todos los afectados, no sólo una parte de ellos. Lo que no entre dentro de los
anteriores supuestos, es incoherente.
Es posible que haya quienes piensen que “al menos la derecha
española actúa de manera coherente en este asunto porque defiende la unidad de
España”, pero a mi modo de ver, esto no es así. La derecha española, de ser
coherente defendería la unidad nacional sin odio hacía ninguna de sus partes.
Suena a chiste afirmar que “los catalanes son odiosos, no los quiero ver ni en
pintura, y por eso Cataluña debe seguir siendo española, y los catalanes deben
seguir siendo españoles”, y este mensaje es que el que destilan muchas personas
de derechas. El ejemplo más claro es el boicot a los productos catalanes. Si
sistemáticamente no compras ningún producto de allí, sea alimento, medicinas o
música, ¿para qué quieres que siga formando parte de España? ¿Para fastidiarla,
como en los culebrones donde el marido no concede el divorcio a la mujer para
así impedir que se case con otro? Cuando algo no gusta, lo normal es tratar de
expulsarlo de la vida. Retener lo que odias, no tiene sentido. Si lo odias,
déjalo marchar.
Antes de seguir con los problemas que no son de los
trabajadores, hago un pequeño inciso para hacer una predicción. Todo lo que se
comenta aquí sobre Cataluña será interpretado por la gente de derechas como que
estoy aportando excusas para romper España, a la cual dirán que odio. Por los
independentistas catalanes seré acusado de catalanofóbico, por promover la
expulsión de los catalanes. Y los lectores de izquierdas dirán que soy un
aliado del PP disfrazado bajo una careta (con ésta última al menos podré reírme
largo y tendido con todo aquel que me conozca bien).
Siguiendo con el hilo principal, todo lo dicho sobre la
independencia de Cataluña, problema que no es de la izquierda, se puede decir
de otros temas accesorios que entretienen a la izquierda. Nombres de calles,
lenguaje políticamente correcto, e hipersensibilidad a lo que molesta,
hipersensibilidad que por otra parte comparte con la derecha, parece que ambos bandos compiten por ver cuál es más
susceptible. Los problemas principales siguen sin combatirse, sigue sin haber
una izquierda que realmente se preocupe por el paro, por reindustrializar el
país con un plan quinquenal, por ejecutar una buena reforma agraria que conceda
tierras a los jornales endémicamente desempleados cuya única posibilidad de
subsistencia pasa por cobrar el PER. No hay una izquierda que quiera mantener
un Estado completamente laico, entendiendo Estado laico como aquel que no asume
ninguna religión, no que asume una religión minoritaria. Cambiar los símbolos
católicos por los islámicos no debe ser un objetivo de la izquierda. La
izquierda debe promover un Estado Laico,
con una educación laica y libre de símbolos religiosos de cualquier tipo. Hay
por supuesto cosas más importantes que la laicidad de la educación y sería
normal que no tuviera tiempo para este punto, por lo que la alternativa razonable
sería no hacer nada, es decir, no promover
que se quiten y por supuesto no promover que se añadan símbolos religiosos. Gastar
energías en luchar porque se permita que entren a los colegios otros símbolos
religiosos además de los ya imperantes es directamente una contradicción. Sin
ser tan grave, gastar energías en que retiren la misa de la televisión es una
ineficiente pérdida de tiempo, pues hay cosas más importantes. Más aun sabiendo
cómo son los casposos nacionales, que usarán eso como una oportunidad de oro
para reivindicar su casposismo. A veces parece que Pablo Iglesias y Mariano
Rajoy se ponen de acuerdo para ver lo que va a decir cada uno, y asegurarse de
que el otro va a contestar para así generar ruido en temas secundarios y
estúpidos y no dedicarle energía a temas más importantes.
O no se hace nada para dedicar las energías a problemas más
importantes, o se hace algo con la finalidad de evitar que no haya ningún signo
religioso en los colegios, y para no dejar que entre ninguno más.
Un Estado laico, por si hubiera dudas, no está reñido con el
ejercicio libre que cada persona quiera hacer de su espiritualidad, de manera
que quien quiera delegar ésta en una religión, es libre de hacerlo, y quien
quiera vivirla al margen de todas las religiones, también. Pero esta opción
debe ser eso, una opción que cada cual decida, el Estado, el patrimonio y la
administración de todos, y especialmente la educación, debe ser ajena a estas
opciones.
Otra cosa que cansa de la izquierda es su obsesión con los
temas de las minorías que ya tienen reconocidos sus derechos. El colectivo LGTB
está totalmente igualado en derechos al resto de la sociedad, así que ahora los
problemas de sus integrantes son otros. Esos derechos los reconocen las leyes
de la nación, y la mayoría de la sociedad, salvo otras minorías excluyentes,
que no son el ejemplo a seguir. El problema que tienen los gays y lesbianas no
es que no puedan constituirse como pareja de hecho o matrimonio, cosa que ya
pueden hacer, sino que una pareja de hecho de dos mujeres, por poner un
ejemplo, no va a encontrar trabajo en el que pueda ganar más de 700 euros al
mes, por-que-en-Es-pa-ña-no-hay-in-dus-tria-y-si-mu-cho-pa-ro-con-tra-el-cu-al-la-iz‑quier-da-no-ha-ce-na-da.
¡No es el heteropatriarcado, es el trabajo, estúpidos! Los objetivos logrados,
logrados están. Ahora, a reindustrializar el país para crear puestos de trabajo,
estables, bien remunerados y cualificados, como si fuerais la izquierda, y no
en lo que os habéis convertido.
Este artículo y otros más están disponibles en el ensayo "Las Falacias que nos rodean", de descarga gratuita:
[1] Hugo Chávez fue elegido presidente mediante sufragio,
en 1999, de la República de Venezuela. Donald Trump fue elegido presidente mediante
sufragio, en 2016, de Estados Unidos, considerado el más claro ejemplo de
capitalismo. Marie Le Pen es líder del partido Frente Nacional de Francia,
partido que aboga por que Francia abandone el euro. Varoufakis fue ministro de
Economía de Grecia y apostaba por una renegociación en que se tuvieran en
cuenta cuestiones humanas, hasta que fue destituido por presiones de la troika
comunitaria. Nigel Farage fue un político británico que apoyó el Brexit.
[2] La batalla del cabo de Santa María tuvo lugar en
agosto de 1780, y supuso una gran victoria sobre los ingleses. Se sugiere leer
alguna de las crónicas al respecto.
[3] La elección del PC del Ampurdán se hace con animus
iocandi, en tanto en cuanto es posiblemente la comarca más conocida de
Cataluña.
jueves, 4 de mayo de 2017
Sobre trabajar gratis para aprender
Esta trampa mental está muy extendida, y tengo especial
interés en tratarla ampliamente para que quede clara, así que aviso que su
análisis será largo. Y tengo interés porque encierra una gran parte de verdad,
y en cierto modo se puede decir que estoy de acuerdo con su enunciado. Con lo
que no estoy de acuerdo es conque haya quienes se aprovechen de la parte de
verdad que encierra, o la apliquen de manera interesada.
Comencemos por el principio. Pongamos que alguien ha
terminado una carrera, o un curso de enseñanza profesional, o bien que no ha
estudiado ninguna formación, sino que quiere ponerse a trabajar. En todos esos
casos, esa persona necesita adquirir un conocimiento práctico, complementario
del teórico que ya tenga, para ejercer su profesión con maestría. La mejor
manera de adquirir ese conocimiento es comenzar a ejercerlo cuanto antes, lo
mejor que se pueda. Es evidente que el trabajo que desarrollará será peor que
el de alguien con experiencia.
La limpiadora tardará más en limpiar, el mecánico de coches
más en cambiar los neumáticos, etc. Por ello, una hora del aprendiz vale menos
que una hora del trabajador experto. Y aquí ya tenemos la primera puntualización
a realizar. Esa hora vale menos, pero un valor sí que tiene.
Por prueba y error, se puede aprender, pero ese aprendizaje
se acelera si el aprendiz, el novato, tiene alguien al lado con experiencia que
enseña cómo se debe hacer el trabajo.
Cuanto antes aprenda el aprendiz, antes podrá empezar a
cobrar más dinero, y eso se facilita si el aprendiz tiene al lado alguien con
experiencia que le enseñe. Por lo tanto, esa formación que recibe, forma parte
de la remuneración, tiene un valor, y habilita moralmente al empleador formador
a pagar aún menos que ese menor valor que tiene el trabajo, pues parte de la
remuneración es en especie, en formación. Hasta ahí de acuerdo.
Cuando se dice que, para aprender, hay que trabajar gratis,
lo que se está asumiendo es que la productividad del aprendiz es mucho menor
que la del experto, lo cual podemos llegar a aceptarlo, pero no sólo eso, sino
que el valor de la formación que el experto es mayor que esa productividad, por
lo que al detraer del sueldo del aprendiz, el valor de la formación,
entraríamos en terreno neutro o negativo.
Esto es a todas luces imposible, salvo que se le otorgue un
valor muy alto a la formación impartida por el experto.
Un aprendiz que trabaje seis horas al día, a las órdenes de
un experto, va a estar trabajando cinco horas y media, o cinco y tres cuartos.
El tiempo que el experto va a estar dando consejos, y revisando el trabajo para
corregirlo rara vez va a superar la media hora al día. Trabajar gratis equivale
a decir que media hora de formación vale tanto como cinco horas y media de
trabajo de aprendiz. Que de acuerdo que vale menos que el del experto, pero
oye, digo yo que algo valdrá, ¿no? ¿Tan poco vale el trabajo del aprendiz y
tantísimo vale la hora del experto?
Quienes tratan de usar esta falacia lo que hacen es focalizar
el beneficio en el aprendiz. Dicen “tú, aprendiz, obtienes un beneficio al
aprender, ¿no? Pues entonces trabaja gratis”, y obvian el hecho de que el empleador,
por mucho que sea experto y por mucho que enseñe, también obtiene un beneficio.
Para que esté justificado el trabajar gratis, la formación
que esté recibiendo el trabajador debe ser muy valiosa, o debe tener acceso a
maquinaria y herramientas que él, por sí mismo, no podría obtener. Pienso en
manejar un radiotelescopio de la NASA, ser auxiliar de un cirujano capaz de
hacer un trasplante simultáneo de pulmón y corazón, o recibir clases de teatro
a las órdenes de un director que ha recibido dos Oscar o algo así. Que un chef, o mejor dicho, que un cocinero CUTRE Y SALCHICHERO, que se llama a sí mismo Chef, que en usa palabros como "deconstruir" y chorradas varias, con todo su autobombo y sus estrellas Michelin y sus pamplinas te diga como pelar las cebollas en juliana NO ENTRA en esa categoría de trabajo muy muy difícil y muy prestigioso. Esos lo que hacen es ESTAFAR a los becarios.
Trabajar limpiando escaleras seis horas al día para que,
cuando he terminado, alguien experto
me diga, en quince segundos “la mugre de los rincones no la has quitado bien,
para que salga, ráspala el un cuchillo viejo que está en el carro” equivale a
decir que seis horas de limpieza d alguien inexperto valen tanto como quince
segundos de clases particulares. Eso es un disparate.
También hay casos en los que, por la naturaleza del trabajo,
es muy poco probable aprender algo. Por ejemplo, casos de hacer encuestas mediante
llamadas de teléfono, fotocopiando papeles, y cosas de ese tipo. Conozco gente
con titulación universitaria que ha trabajado gratis haciendo encuestas por
teléfono para aprender.
¿Para aprender qué? ¿A hablar? ¿A marcar números en un
teléfono? ¿A sostener el teléfono sin que te aparezca una lesión en el hombro
por malos hábitos posturales? (cosa que en el caso al que me refiero lo
aprendió gracias a mí después de que dijera que estaba empezando a tener
molestias, y no gracias al empleador, que no la formó ni siquiera en higiene
postural)
En otras ocasiones, es cierto que sí hay cierta formación,
pero es una formación con trampa,
porque es una formación que sólo se puede aplicar en la empresa en la que estás
trabajando. El aprender a manejar las aplicaciones internas, los
procedimientos, el organigrama, es un aprendizaje, pero eso sólo es de
aplicación en esa empresa, el trabajador nunca le podrá sacar partido en otra
empresa, y por lo tanto, el valor de esa formación es nulo a efectos de
remuneración.
Pero hay casos más extremos. Hay casos en los que el
empleador no forma al aprendiz porque él
tampoco sabe. Pero usa la muletilla “para aprender, hay que trabajar
gratis”, saltándose las condiciones para que esa afirmación sea válida. Y hay
más, hay casos en los que el empleador no sólo no sabe, sino que además espera
que el aprendiz, en el futuro, cuando ya ha aprendido, enseñe al empleador. Ahí
ya es totalmente injustificable el trabajar gratis. La secuencia del latrocinio
paulatino es la siguiente:
1)
Trabaja gratis porque te voy a dar formación, y la formación es muy valiosa.
2)
Ahora que has aceptado el punto 1, te cambio de
las reglas: No te doy formación, pero de todas formas sigue trabajando gratis,
puesto que estamos en esa dinámica. No vamos a cambiarla, y menos precisamente ahora.
3)
Ahora que ya has aprendido, enséñame. Total enseñar es fácil y no cuesta ningún trabajo.
Nótese la contradicción que suponen los puntos 1 y 3. Ni que
decir tiene que si no entras en la dinámica, te darán un calificativo
despectivo. Si dices que no al punto 1, te dirán que eres un señorito que quiere comenzar
directamente desde lo más alto. Si aceptas el 1, pero no el 2, te dirán que no tienes aguante. Y si dices que no en
el 3, te dirán que eres un rencoroso.
¿Estoy animando entonces a la gente a no aspirar a aprender?
¿A conformarse con la ignorancia o la mediocridad?
No, nunca haría eso. Aprender es hermoso, y útil. Si quieres
hacer algo, y necesitas aprender, aprende, y una buena manera puede ser hacerlo
de la mano de quien sí sabe. Pero sólo si esa persona no se va a aprovechar de
ti, y si el trato es razonable y justo. Es lógico cobrar menos cuando se está
aprendiendo, y tanto menos cuanto más útil, importante y exclusivo sea lo que
vas a aprender. Pero sólo si realmente
te van a enseñar. Si tu aprendizaje no lo vas a obtener porque alguien te supervise
y enseñe, sino como resultado de tu ensayo y error en el desempeño de la tarea,
mejor que abandones esa empresa, y hagas ese mismo trabajo, pero en otro
entorno donde nadie se aproveche de ti.
Una cosa es
que para aprender pueda ser necesario trabajar gratis, y otra cosa es que sea
necesario trabajar gratis para una
empresa, y menos aún para la empresa en concreto que está tratando de
convencerte.
Se puede aprender sin que nadie sinvergüenza se aproveche. Se
puede aprender a limpiar colaborando con una ONG que atienda a ancianos sin
familia que no pueden valerse por sí mismos. El estropajo y el detergente
puedes comprarlo tú. Se puede aprender a redactar recursos para evitar
desahucios colaborando con alguna ONG que paralice desahucios de ancianos sin
formación. Se puede aprender a programar con un viejo PC en tu casa y una guía.
Y ahora hablemos de las implicaciones que esto tiene en los
clientes. Hemos aceptado que, bajo ciertas condiciones, puede ser admisible que
un trabajador cobre sustancialmente menos si está aprendiendo, pero las
empresas rara vez hacen descuentos al cliente por que el trabajo lo está
desarrollando un empleado que está aprendiendo. Un taller cuyos neumáticos los
cambia el aprendiz no hace descuentos. Una empresa de limpieza cuya limpiadora
está aprendiendo no hace descuentos. Y si el camarero de un bar es un aprendiz,
tampoco hay descuentos en las tapas. Hay entonces una sustracción ilícita, pues
el aprendiz cobra menos, pero el cliente final paga lo mismo. La diferencia se
la queda el empresaurio. Y ahora que venga un empresaurio a decir que la plusvalía no existe”.
Por otra parte, si aceptamos el enunciado de la falacia, eso sería
aplicable a todo el mundo, ¿no? Los actuales presidentes de empresas de
telecomunicaciones, de bancos y eléctricas, nunca antes habían trabajado
presidiendo empresas de telecomunicaciones, bancos o eléctricas, por lo que
tendrían que trabajar gratis hasta aprender. Sin embargo, en estos casos no se
aplica. En estos casos, lo que se emplea es lo que algunos llamamos la analogía de Pentecostés[1]. Es
decir, cuando alguien es designado para un cargo castuzo, eso automáticamente
le da todo el conocimiento necesario para la tarea. Alguien que nunca antes
haya presidido nada, ni siquiera su comunidad de vecinos, si es nombrado
presidente de una gran compañía eléctrica o de telecomunicaciones, por el mero
nombramiento ya tiene todo el conocimiento necesario para hacer bien su labor.
A menor nivel, si una persona castucita que no ha terminado la carrera es
nombrada para supervisar la contratación de diez mil suministros o la concesión
de cien millones en subvenciones, por el mero nombramiento, no necesitará aprender
nada, ya lo sabe todo. No necesita aprender como el resto de los mortales. Si
acaso, precisará algo de ayuda auxiliar
de escaso valor.
Por último, decir que esta falacia se ve potenciada con su
prima hermana “Es importante tener trabajo”. Como la gente piensa que “es
importante tener trabajo”, pues voy a trabajar aunque sea gratis. De esa
manera, al menos tengo trabajo. En esta afirmación hay una trampa. Lo que es importante no es tener trabajo, sino tener ingresos. Y una manera de tener
ingresos, la más habitual de hecho, es tener trabajo. Es por eso que la
afirmación real, “es importante tener ingresos” ha derivado en “es importante
tener trabajo”, y que es la que se fomenta por parte de los aprovechados.
Porque claro, si todo el mundo tuviera claro que “lo importante es tener
ingresos” ya me diréis quién iba a trabajar gratis.
[1] El milagro de Pentecostés
fue aquel en el que, según la tradición cristiana, el Espíritu Santo imbuyó el
conocimiento de todas las lenguas vivas en los apóstoles para que divulgaran el
cristianismo por todo el mundo.
jueves, 20 de abril de 2017
Un billón de estrellas aisladas
- No es una galaxia, sino un billón de estrellas aisladas
- (Es la última vez que voy a ver el cielo nocturno con un community manager del PP)
No he podido resistirme a hacer este montajito después de las noticias sobre la detención de Ignacio Gonzalez, en la operacion Lezo, en la que también se está investigando al Marhuenda de La Razón. Menos mal que no privatizaron el Canal Isabel II...
Y aquí va otro montajito, aunque en esta ocasion la idea no es original sino que la he tomado de un meme que circula por internet, y que he adaptado:
Lo más gracioso de todo, es que están involucrados funcionarios corruptos del chavismo venezolano. El hermano de Ignacio gonzalez pagó sobornos a funcionarios bolivarianos de Venezuela para conseguir contratos a dedo.
Así que venga, hablemos de Venezuela...
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