Este blog es para el desahogo de un ciudadano que está cansado de que nos cuelen tantos engaños a casi todo el mundo. El único consuelo que me queda por ejercer es el de decir en voz alta "A MI NO ME ENGAÑAN".




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martes, 4 de abril de 2017

Neofeudalismo


Todo el conjunto de estafas que están vigentes en la sociedad actual por parte de la casta, no dejan de ser una herramienta del sistema para perpetuar la situación, si bien es sólo una de ellas. El motivo con el que se usan, es como apoyo a la política de multiplicar los privilegios de la casta, y eliminar los pocos derechos de que aún dispone el pueblo llano.

Este fenómeno se viene llamando en muchos medios alternativos como neoliberalismo, pero dicho vocablo me parece erróneo, porque no con los movimientos que estamos viviendo no se pretende generar una situación de liberalismo, o recuperar una situación pasada ya vivida anteriormente en la que se disfrutara del liberalismo, o al menos este fuera el objetivo. Para hablar de neoliberalismo, primero deberíamos haber disfrutado de liberalismo, y luego debería intentar volver a implantarse el liberalismo, y ni pasó aquello ni está sucediendo lo otro.

La palabra neofeudalismo refleja mejor la situación que se está creando, a mi entender, puesto que el objetivo es que haya unas castas privilegiadas, un estado paralelo, un Estado Noble que recibe tasas e impuestos, y que es impermeable al Estado Llano, formado por pecheros que pagan impuestos y no tienen ningún derecho a disfrutar de los privilegios de los nobles feudales. El hecho de que en el pasado sí hubo feudalismo, y está volviendo a implantarse su filosofía, justifica hablar de neofeudalismo.

En el feudalismo, los señores feudales tenían el privilegio de portar armas, acuñar moneda, poseer tierra, permitir el paso, comer carne durante la cuaresma, e incluso ejercer el derecho de pernada. Las personas estaban ligadas a la tierra, eran un activo propiedad del señor feudal. Sólo los señores feudales y los miembros de algunas órdenes sacerdotales tenían derecho a aprender a leer. Incluso eran los únicos que podían usar determinadas prendas, estando vedado dicho uso al pueblo llano, y eso suponiendo que pudiera comprarlo. La posesión de animales tales como las aves cetreras o las palomas mensajeras también era un privilegio exclusivo de la nobleza.

En este sentido, el feudalismo supuso un claro retroceso a la situación existente durante el imperio romano, que con sus defectos, otorgaba a los ciudadanos del imperio muchos derechos, no en vano el derecho romano es en gran medida el germen del derecho actual, y así se estudia en las facultades.
Las personas, durante la Edad Media, vivían temerosas en base a leyendas, mitos y creencias que emanaban de la autoridad, que condicionaban toda la existencia y que nadie podía discutir. Primero, porque no poseía los instrumentos intelectuales necesarios, puesto que casi nadie sabía leer. Segundo, porque la casta noble del momento aplicaba severos castigos a quienes los cuestionaban.

El feudalismo y la Edad Media, intrínsecamente relacionadas, finalizaron con el Renacimiento, durante el cual la razón renació, de ahí su nombre. El Renacimiento dio paso a una explosión científica y artística, a la época de grandes genios y descubrimientos, que fue acompañada por una proliferación de arte de mucha mayor calidad que el de los siglos anteriores. Las consecuencias del Renacimiento no fueron flor de un día, y se han prolongado, de una u otra manera, hasta nuestros días.

Lo que está sucediendo en este momento en gran parte del mundo, y en especial en España, es grave. Si no se remedia, es posible que dé lugar, literalmente, a un cambio de era histórica, era histórica a la que llamo, junto otro muchos, neofeudalismo. De la misma manera que el Imperio Romano no se vino abajo en un día, sino que fue un proceso de décadas, el neofeudalismo no se va a implantar en un día, sino que tardará varias décadas también en implantarse, pero caminamos con decisión hacia él.

Ya se han dado los primeros pasos. Los rescates bancarios supusieron un trasvase del dinero existente en esos momentos desde la caja común estatal de todos, a unas entidades privadas. Se usó para ello la emisión de una deuda pública que deberemos pagar en el futuro.

Por otra parte, se han eliminado muchas entidades financieras, pequeñas cajas y medianos bancos más cercanos, menos corruptibles, y ahora predominan bancos que acumulan miles de quejas y denuncias en las asociaciones de consumidores tanto generalistas como especializadas en banca. La oferta bancaria se ha reducido drásticamente, y los tipos de interés se han laminado, eliminando la posibilidad de que los ahorradores obtengan una rentabilidad, pero esa laminación no es el precio a pagar por no tener inflación, puesto que está aumentando la masa monetaria a través de los programas de expansión, y ese aumento de expansión monetaria está siendo dirigido exclusivamente al clan bancario. De esta manera, el porcentaje de masa monetaria que está en manos del clan bancario en relación al que poseen los ciudadanos pecheros, es cada vez mayor. Esto tiene un nombre: represión financiera.

Las maneras de esquivar esta maniobra cada vez son más escasas. La posesión de un piso para vivir, al margen de que hayamos vivido una burbuja inmobiliaria, es una opción que puede reportar al menos un ahorro o eliminación de costes al pagarse una necesidad vital de una sola vez. Sin embargo, la aberración de las plusvalías municipales, que consisten en tener que pagar por una supuesta revalorización de los inmuebles aunque estos no se vendan, los desproporcionados IBIs, los descompensados impuestos sobre sucesiones que deben abonar los pecheros en comparación con los simbólicos que paga la clase alta a través de sus sociedades, todo eso provoca que, a medio plazo, vaya a ser inviable poseer una primera vivienda para, al menos, ahorrarse el alquiler. A día de hoy, muchos herederos de viviendas deben renunciar a éstas, que pasan a la administración, la cual a su vez la vende a fondos buitre a precio de saldo.

La inversión en bolsa para tratar de revertir a las personas parte de las plusvalías que el capital toma de los trabajadores, se ha vuelto a su vez más complicado. Con la actual normativa vigente, las acciones que posea un ahorrador ya no son suyas, sino del bróker, y el ahorrador lo único que poseerá será un apunte equivalente, de manera que si el bróker quiebra, las acciones que se suponía eran del ciudadano servirán para pagar las deudas del bróker, y el ciudadano percibirá una limosna compensatoria… o no. Las cuentas Premium de los broker, con un coste de mantenimiento único de 3.000 euros, que un pechero no puede abonar, pero alguien de la clase alta sí, son las únicas que siguen garantizando la propiedad real de las acciones. La clase alta está a salvo de las quiebras de los brokers, es uno de sus privilegios. No existe para los pecheros la posibilidad de tener las acciones en casa, pues las acciones en papel fueron abolidas. Sólo se admiten acciones anotadas en cuenta, como paso previo a la abolición del dinero en metálico.

Y es que está claro que el dinero pretenden abolirlo, pues la represión financiera de no dar intereses y cobrar altas comisiones sólo puede terminar a medio plazo con la retirada de fondos para guardarlos debajo del colchón. Una buena manera de evitar eso es eliminar el dinero en metálico, por eso se criminaliza con la excusa de que lo usan los pederastas, y ya puestos, por si alguien se resiste, abolir también el oro de inversión, pues lo usa el ISIS. Precedentes hay, y ya en el liberal EE.UU, cuando el sistema capitalista falló como falló el comunismo, y volvió a intentarse de nuevo el juego del capitalismo, se prohibió la posesión de oro en metálico. En concreto, mediante la orden ejecutiva 6102 que firmó en 1933 el presidente Franklin D. Roosevelt. La prohibición fue no sólo de poseer oro físico, sino incluso la de certificados, no fuera a ser que algún pechero se librara de perder sus ahorros por la inflación.

En definitiva, se persigue que nadie, que ningún pechero, posea ningún activo real, lo que era una característica de los pecheros en la Edad Media: no podían poseer activos reales, todos eran de la nobleza. Los pecheros subsistían en base a trabajar los activos de su señor feudal. En cierto modo, es una abolición de la propiedad privada, pero sin implantar el comunismo, lo que se llama rizar el rizo.
Y por supuesto sin derecho a pensión, a trabajar toda la vida. La sanidad a retirarla, y la educación también. Se están eliminando derechos sociales, y la única reminiscencia con cierta similitud a los derechos sociales que de momento no se ha eliminado, es la caridad.

No niego la virtud de la caridad cuando emana de corazón de alguien humilde que, sinceramente, desea ayudar a otra persona en peor situación. Pero la caridad, tal y como la están transformando, se está convirtiendo en una herramienta de control, pues las organizaciones caritativas otorgan la ayuda de manera discrecional. No digo que esas organizaciones lo estén haciendo mal, pero sabiendo cómo funciona el sistema, nada impide que el gobierno de turno designe, como designa consejeros del Ibex, a algún cargo político que controle quien recibe ayudas y quién no. De momento parece que no ha pasado, pero la herramienta de control ya existe.

Recordemos la diferencia fundamental, y es que un derecho social es, valga la redundancia, un derecho. No es algo que haya que agradecer. Sin embargo, la caridad es algo voluntario, y es algo que hay que agradecer. Eso coloca a la persona necesitada en situación de inferioridad. No es que ser caritativo a nivel individual sea malo, quien es caritativo no actúa mal. Quien coge cincuenta euros de su sueldo mileurista y los gasta en comprar bocadillos a los indigentes actúa guiándose por una virtud moral, actúa bien. Quien actúa mal es el sistema que propicia, con sus recortes sociales, que haya indigentes que necesiten la ayuda, bien de organizaciones caritativas controlables por el sistema, bien de personas caritativas con medios limitados. La caridad, por otra parte, no garantiza que todos los necesitados reciban ayuda. Al ser muchos los necesitados, y al entremezclarse estafadores entre los necesitados, el flujo de recursos de quienes aún comen tres veces al día hacia los necesitados, cada vez disminuye más. Hay necesitados que por vergüenza no son capaces de pedir lo que sí pedirían si les correspondiese por indiscutible derecho social. Y la presencia de estafadores escalda a personas caritativas que dejan de ayudar cuando comprueban que a quien ayudaron en el pasado realmente no necesitaba esa ayuda. Pero es que en los casos en que hay gente dispuesta a ayudar, y gente realmente necesitada que busque la ayuda, es necesario que ambas se pongan en contacto. Si eso no sucede, como se diría en términos economicistas, la oferta y la demanda no han conectado y no se produce la transacción. La ayuda disponible no llega a la persona necesitada.

Los privilegios que acumula la casta y que se le está retirando a los pecheros afectan incluso a los sentimientos. Ya se ha visto, esto no es una predicción catastrofista, que a las personas de a pie se les exige que lamenten, que guarden minutos de silencio, por personas que ni son parte de su familia, ni tan siquiera han sufrido una muerte violenta, sino una muerte natural. La casta se indigna, se enfada, ruge cuando contempla la, para ellos, falta de respeto que supone que un pechero no llore como plañidera en el funeral de alguien de los suyos. Que se suiciden desahuciados, que mueran ciudadanos en atracos o en accidentes de tren o metro, o de aviones militares, o en atentados clase B, eso es secundario. Los ciudadanos pecheros no tienen derecho a guardar luto por sus padres, madres, abuelos o hermanos fallecidos en acción violenta, y ni tan siquiera tienen derecho a disponer de una tumba física donde llorarlos. Si reclaman este derecho es que quieren cobrar subvenciones. Ahora bien, esos pecheros sin derecho a llorar por los suyos, tienen la obligación de guardar luto y llorar muchísimo cuando muere una expresidenta corrupta de una comunidad, o cuando muere una diputada provincial, porque son de la casta, son de los suyos, y la casta se ofende. Al que no lo hace, el sistema lo persigue y lo castiga. Y luego, a criticar a Corea del Norte, porque allí están obligados a llorar cuando muere el amado líder. Lo que siempre se ha dicho de no ver la viga en el ojo propio, vaya.
Otro síntoma del neofeudalismo es el peso cada vez mayor que vuelven a tener las religiones. Otra cuestión es que se esté cambiando de religión, pero lo cierto es que las religiones, en su conjunto, están incrementando su peso y su importancia relativa en el funcionamiento de la sociedad civil, y también política.

A mayor religión, menor ciencia, y esto vuelve a estar relacionado con el ya mencionado “Gran Estancamiento”. Cuando se conceden medallas a trozos de madera con forma de persona, pero no a quienes investigan con células madre, en tratamientos contra el Alzheimer, la razón muere.
Todo ello conduce a un menor progreso del conjunto de la sociedad, y en especial de los pecheros. Cada vez hay unos niveles más desequilibrados, una pirámide feudal en la que los ciudadanos tenemos menos posibilidades de prosperar.


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LAS FALACIAS QUE NOS RODEAN



 Se entiende por bróker el depositario de las acciones. El accionista, a priori, ya no posee directamente las acciones como antaño.

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